La incertidumbre geopolítica refuerza la dependencia del automóvil pese al avance de la movilidad sostenible
La inestabilidad geopolítica y la volatilidad de los mercados energéticos están reconfigurando los hábitos de movilidad en todo el mundo. Así lo revela el Ipsos Monitor de Movilidad 2026, un estudio realizado en 31 países que analiza cómo las decisiones de transporte influyen en la vida cotidiana y pone de manifiesto la persistente dependencia del automóvil, así como las tensiones existentes entre costes, accesibilidad y adopción de nuevas tecnologías.

Según el informe, el 43% de la población mundial considera que vivir sin coche sería imposible, una cifra que refleja el papel central que sigue desempeñando el vehículo privado en la organización de la vida diaria. Sin embargo, esta dependencia convive con una creciente sensibilidad hacia alternativas más sostenibles. El 46% de los encuestados afirma que preferiría utilizar el transporte público por motivos medioambientales, mientras que el 61% optaría por caminar o desplazarse en bicicleta para mantenerse activo. Además, el 67% respalda la ampliación de las infraestructuras ciclistas.
Pese a esta predisposición, el acceso a opciones de movilidad sostenible continúa siendo desigual. Solo el 44% de quienes viven fuera de los grandes núcleos urbanos considera accesible el transporte público, frente al promedio global del 62%, una diferencia que evidencia las dificultades para reducir la dependencia del automóvil en determinadas zonas.
El estudio también destaca el peso de los factores económicos y de seguridad en las decisiones de movilidad. A nivel mundial, el 52% percibe el transporte público como asequible, aunque la valoración varía significativamente según el país y el entorno. Paralelamente, la seguridad vial emerge como una de las principales preocupaciones ciudadanas, así el 66% apoya leyes de tráfico más estrictas y el 70% se muestra favorable a reducir los límites de velocidad en áreas residenciales.
La transición hacia nuevas tecnologías continúa avanzando, aunque de forma desigual. El 47% de los encuestados considera atractivo conducir un vehículo eléctrico, una percepción especialmente positiva en América Latina y Asia. En contraste, la aceptación de los vehículos autónomos sigue generando división. Solo el 36% afirma sentirse seguro utilizándolos, mientras que el mismo porcentaje expresa desconfianza hacia esta tecnología.
«En América Latina y a nivel global, la movilidad está atravesada por una tensión estructural entre aspiración y realidad. Si bien existe apertura hacia modelos más sostenibles, el automóvil sigue funcionando como un garante de estabilidad en contextos de incertidumbre», explica Martín Tanzariello, director de Marketing y Comunicación de Ipsos Argentina. Según el directivo, la movilidad se ha convertido en un factor clave para la percepción de control y previsibilidad en la vida cotidiana.
Dentro de la región, Argentina presenta algunas particularidades. Solo el 28% de los encuestados considera imposible vivir sin automóvil, muy por debajo de la media global. Además, el país se sitúa entre los pocos mercados donde caminar aparece como el medio de transporte preferido. Esta tendencia se refleja también en el respaldo a medidas relacionadas con la seguridad y la movilidad activa, en el que el 79% apoya endurecer las leyes de tráfico y el 74% se muestra favorable a ampliar la red de ciclovías.
En cuanto a la innovación, el consumidor argentino mantiene una actitud cautelosa. El 39% considera atractivos los vehículos eléctricos, pero únicamente el 14% afirma sentirse seguro ante la conducción autónoma. Para Tanzariello, estos datos muestran que la adopción tecnológica dependerá de la capacidad de las nuevas soluciones para aportar beneficios concretos y generar confianza entre los usuarios




