Los jóvenes recurren a las plataformas digitales para diversificar sus inversiones
La inversión está dejando de ser una actividad vinculada exclusivamente a los productos bancarios tradicionales para abrirse paso entre las nuevas generaciones a través de aplicaciones bursátiles, fintechs y criptoactivos. En Perú, este cambio se refleja en los datos de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), que señala que la mitad de las nuevas cuentas de inversionistas abiertas en los últimos años corresponde a menores de 30 años. Además, el 50% de estas cuentas se registra fuera de Lima. La institución prevé cerrar 2026 con entre 60.000 y 70.000 cuentas adicionales, una evolución que evidencia el creciente interés de los jóvenes por gestionar sus ahorros desde el móvil.
Este comportamiento responde a un cambio en la manera de entender el ahorro y la inversión. Según Byron Flores, profesor de EAE Business School, la incorporación de herramientas digitales no obedece únicamente al deseo de diversificar el patrimonio, sino también a la búsqueda de alternativas ante las dificultades para acceder a una vivienda y los bajos rendimientos del ahorro tradicional. En este escenario, las nuevas plataformas se presentan como una vía accesible para generar estabilidad y protegerse frente a la incertidumbre económica.
Entre las opciones que están ganando protagonismo figuran las aplicaciones bursátiles con acceso a mercados internacionales, que permiten adquirir acciones fraccionadas de compañías como Apple, Tesla o Nvidia con pequeñas cantidades de dinero. También destacan los fondos cotizados (ETF), que agrupan diferentes activos y facilitan invertir en índices como el de las 500 mayores empresas estadounidenses o en sectores específicos, como el tecnológico, mediante una sola operación.
A estas alternativas se suman los criptoactivos y las stablecoins, monedas digitales vinculadas al valor de divisas como el dólar, que algunos jóvenes incorporan a sus carteras como fórmula adicional de diversificación. Aunque no sustituyen al ahorro bancario, constituyen una opción más dentro de sus estrategias de inversión.
Las fintech locales representan otra vía de acceso al mercado financiero. Estas empresas tecnológicas ofrecen aplicaciones que permiten, por ejemplo, financiar a pequeñas compañías a cambio de intereses o participar en inversiones inmobiliarias compartidas sin necesidad de adquirir una propiedad completa. La posibilidad de operar con cantidades reducidas y directamente desde el teléfono facilita que muchos jóvenes se acerquen por primera vez a la inversión.
El aprendizaje también ha cambiado de escenario. Las comunidades digitales de educación financiera, los vídeos de TikTok y YouTube y los grupos de intercambio de experiencias en redes sociales se han convertido en fuentes de información para quienes comienzan a gestionar su dinero. Estos espacios permiten acceder gratuitamente a contenidos sobre productos y estrategias de inversión, aunque la información requiere una valoración crítica antes de tomar decisiones.
Pese al avance de estas alternativas, la banca tradicional mantiene un papel relevante. Los jóvenes siguen buscando en las entidades financieras la estabilidad y el respaldo institucional, pero esperan que estas sean capaces de conectar sus servicios con el ecosistema digital.
En opinión de Flores, el desafío para la banca consiste en combinar la solidez de sus productos tradicionales con la flexibilidad de las fintechs, las plataformas de microinversión y los criptoactivos. Una adaptación que, según el profesor de EAE Business School, permitirá responder a una generación que busca hacer crecer su patrimonio con una mentalidad defensiva y una perspectiva de largo plazo.


