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El trabajo en 2026 tendrá más IA, más bienestar y flexibilidad y menos desplazamientos

España, enero de 2026

Las empresas están redefiniendo de forma acelerada la manera en que organizan el trabajo. Las políticas híbridas ambiguas están quedando atrás y dan paso a modelos más estructurados y descentralizados, en los que la presencialidad ya no se concentra en una única sede central. En su lugar, los empleados pueden trabajar desde oficinas cercanas a su lugar de residencia o desde redes de espacios flexibles, combinando autonomía y colaboración presencial cuando resulta necesaria.

Este nuevo enfoque responde tanto a las expectativas de los trabajadores como a las necesidades de eficiencia de las organizaciones. Reducir desplazamientos innecesarios mejora la conciliación, disminuye el estrés y refuerza el compromiso de los equipos, al tiempo que mantiene la cohesión y el intercambio de ideas clave para el rendimiento.

En paralelo, el mercado laboral avanza hacia una transformación profunda de las trayectorias profesionales. Las habilidades ganan peso frente a los títulos académicos tradicionales, y las llamadas microcertificaciones —credenciales breves y centradas en competencias concretas— se consolidan como una nueva moneda de cambio. Para los trabajadores híbridos, acumular este tipo de certificaciones resulta más relevante que depender exclusivamente de titulaciones largas o evaluaciones anuales.

El bienestar se ha convertido en un eje central ante la aparición de un fenómeno emergente, el “quiet cracking”. A diferencia del “quiet quitting”, este concepto describe a empleados que siguen cumpliendo con su trabajo, pero se sienten mental y emocionalmente desconectados, con riesgo de agotamiento y desmotivación. Según datos de IWG, el 57% de los trabajadores afirma que es más probable que se desvincule cuando se siente infravalorado o excesivamente controlado. Para evitarlo, las empresas refuerzan políticas de flexibilidad y bienestar, incorporando soluciones de well-tech como herramientas para medir el estrés, recordatorios de salud mental basados en inteligencia artificial y programas más participativos.

La incertidumbre económica también está impulsando cambios en el liderazgo. Cada vez más compañías recurren al talento directivo fraccionado, con ejecutivos que aportan experiencia estratégica de forma parcial o por proyectos. Este modelo permite acceder a liderazgo especializado sin asumir los costes de estructuras tradicionales, en un contexto en el que el 87% de los CEOs y CFOs se declara preocupado por la inestabilidad macroeconómica y el 67% ya está reduciendo costes operativos.

Estos cambios laborales están estrechamente ligados a la evolución de las ciudades. El concepto de ciudad de 15 minutos entra en una nueva fase, con desarrollos concebidos desde cero para integrar trabajo, vivienda y ocio. El trabajo híbrido hace viables estos entornos, favoreciendo la vida local y permitiendo a las empresas descentralizar su presencia, con ahorros que pueden alcanzar hasta 30.000 euros anuales por empleado al reducir largos desplazamientos.

Según Mark Dixon, fundador y director ejecutivo de IWG, el centro de gravedad del trabajo se está desplazando hacia las comunidades locales. “Los avances en la nube y la videoconferencia permiten que los trabajadores ya no necesiten desplazarse largas distancias a diario. Por eso, la mayoría de nuestros nuevos centros se abren en el corazón de comunidades locales, suburbios y zonas rurales”, explica. Una tendencia que, todo apunta, marcará el futuro del trabajo en los próximos años.

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