Ocho Cilindros

Un Motor V8 para tu empresa (y para la vida)

Por David Carrascosa Mendoza

Vivimos en tiempos muy difíciles, pero no podemos evitar vivirlos. Son tiempos en los que padecemos un “overbooking” de problemas diarios, a veces son de tal magnitud que el día puede parecernos insuperable. Por eso, todos necesitamos un motor potente y fiable que nos lleve hacia adelante.

Una de las definiciones del diccionario de la Lengua Española para definir la palabra “empresa” es: “Acción importante, y en especial la que resulta ardua y dificultosa.” Tomando esta referencia puedo decir que en estos momentos, todos, absolutamente todos somos empresarios, porque todos tenemos acciones importantes que sacar adelante y que resultan arduas y dificultosas, ya sea un negocio que sacar adelante, un puesto de trabajo a conservar o a recuperar, deudas que pagar, familias que alimentar, etc., etc. Nada de esto es fácil hoy día y por eso resulta adecuado el título del artículo de este mes.

Para superar todo esto necesitaremos un potente motor de 8 cilindros en V, los conocidos como V8 y que tanto gustan a los amantes del motor.  Una de las grandes ventajas de un V8 es que aunque a veces falle algo en un cilindro o incluso en dos, el motor sigue funcionando sin pérdida aparente de empuje.

Vamos a repasar los 8 cilindros que necesita cualquier empresa (mercantil o cotidiana) para ser potente y competitiva en todo momento.

1.- Actitud.
La actitud es el primer cilindro que debe ponerse en marcha al arrancar nuestro motor, la actitud que despleguemos en nuestra empresa puede suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso. Debemos tener, desarrollar y mantener una actitud positiva y constructiva, para ello es importante dominar las preocupaciones y centrar nuestro pensamiento en los objetivos.

2.- Objetivo.
El objetivo será lo siguiente que debe estar claro, debemos saber a dónde pretendemos llegar. Sin un objetivo claro será difícil, por no decir imposible, poder lograr el éxito en nuestro proyecto. Debemos marcar el objetivo y no perderlo de vista, cada mes, cada día y cada hora van a surgir asuntos que nos van a desviar del objetivo original. Teniendo claro nuestro objetivo podremos hacer una planificación para alcanzarlo.

3.- Planificación.
La planificación es fundamental para alcanzar el objetivo previsto. No debemos dejar su consecución en manos de la suerte. Dedica el tiempo necesario a pensar. Planifica cómo alcanzarlo, cómo lograrlo con los medios disponibles, cómo defenderlo y mantenerlo. Una vez que hemos planificado la empresa dependemos de la preparación que necesitaremos para cumplir el plan previsto.

4.- Preparación.
La preparación ante la “acción importante” que estamos desarrollando es fundamental. Sólo con una preparación adecuada sacaremos provecho de las aptitudes. Debemos prepararnos nosotros y nuestros equipos y no sólo en cosas obvias como sería la preparación de la equipación correspondiente al puesto que cada uno va desarrollar, sino también la preparación formativa acorde al objetivo. Una vez que estamos preparados la optimización y eficiencia que logremos estará derivada de la organización que establezcamos.

5.- Organización.
La organización adecuada de tareas, límites y responsabilidades, de los tiempos necesarios, del espacio físico, de los equipos humanos, etc., nos permitirá obtener los mejores rendimientos posibles y acercar el objetivo en el tiempo. Además una organización adecuada a la actividad permite reducir el estrés, incluso en los momentos de mayor presión.

6.- Involucración.
Con la involucración al igual que sucede con la actitud que manifestemos estaremos llevando nuestra empresa hacia el éxito o el fracaso. El grado de involucración que manifestemos será el que transmitiremos a nuestros equipos y colaboradores. No podemos esperar que otros se involucren si nosotros no lo hacemos en la medida y en la forma adecuada.

7.- Perseverancia.
La perseverancia será la que nos lleve hasta el objetivo marcado. El resto de “cilindros de este motor” marcarán la velocidad y el confort de marcha, pero la perseverancia es la que nos llevará allí donde queremos llegar. Comenzar el camino y no abandonar, ser constantes a pesar de contratiempos y dificultades es una garantía de logros.

8.- Flexibilidad.
La flexibilidad en el plan marcado e incluso en el objetivo y sus variantes, al igual que la adaptación a las nuevas realidades de cada día con clientes y empleados son el lubricante que necesita este motor V8 para no chirriar y así evitar averías.

En definitiva, pongamos en marcha nuestro motor V8 y no dejemos que se pare. Como me dijo hace poco Lourdes Molina, destacada empresaria y Gerente de Taninotanino Vinos Inteligentes: “mientras que no tenía nada, no perdía nada, pero ya es una realidad que en muy poquito se pone al 100% en marcha”.

David Carrascosa Mendoza
Analista de estrategia mercantil,
escritor y articulísta.
El método CLAVE®
www.elmetodoclaveparalaempresa.com

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